En diciembre de este año podemos reconocer 510 años de relación con la guitarra, un instrumento que ha sido parte de nuestra vida e historia. Y es que según el destacado autor Pedro Malavet Vega, la primera guitarra fue importada por Alonso de Buenaño en la caravela Santiago el 11 de diciembre de 1516. Los conflictos bélicos inevitablemente provocaron intercambio cultural y los ritmos e instrumentos fueron fundamentales en el surgimiento de fusiones musicales y el desarrollo de una identidad marcada en corazón de los pueblos.
Este mes se conmemora la música de trío en Puerto Rico y es una excelente oportunidad para reflexionar sobre el valor de esta música y su impacto en la vida del puertorriqueño a lo largo de la historia. Por supuesto que he tratado este tema en otras publicaciones y te invito a leerlas.
Pero lo que quiero resaltar es que el género del bolero, que tuvo su apogeo durante los años 50, no ha desaparecido del pentagrama musical porque enmarcó toda una época. Esto fue así por diversas razones y también he publicado escritos al respecto. Sin embargo, para mí es un género que no se canta por cantar, mas bien se interpreta. Solitas, dúos, tríos, orquetas y cuartetos convivían en la cotidianidad de la vida dando entretenimiento y, porqué no decirlo, alivio en momentos difíciles social, política y económicamente.
Concentrándonos en materia triófila, el Trío Vegabajeño era el más reconocido en la década del 50 y como todos sabemos es nuestro trío nacional. Pero también documenta la historia que para el 1949 la cantautora Sylvia Rexach formó el primer trío de mujeres junto a Elena Rita Ortiz y Millita Quiñones nombrado Las Damiselas.
Aunque todavía predominan las voces masculinas en el mundo de los tríos es innegable la aportación y gloria que dieron estas voces y otras como Carmen Delia Dipiní, Alicia Rodríguez, Aida Irizarry Andújar, Puchi Balseiro, Aidita Viles, María Esther Pérez, Myrta Sylva, Ketty Cabán, Luz Delia Colón, Elena Rita Ortiz, Ivette Marchand, Virginia López, Luz Celenia Tirado, Lily Delgado y María Esther Ortiz.
Los tríos -a voces y guitarras- son un concepto musical que no pasa de moda porque mantienen viva la historia, la cultura y la pasión. Así es, no importa el tema, enaltecen con fidelidad el sentimiento de cada compositor y compositora que le escribe al amor, la tragedia, el desamor, la patria y la vida misma en su máxima expresión. De hecho, Puerto Rico cuenta con una distinguida lista de autores prolíferos que con sus canciones marcaron generaciones.
Hablando de generaciones, nos corresponde fomentar que los jóvenes conozcan del legado musical de los tríos, de los instrumentos como la guitarra y el requinto, además de desarrollar nuevos compositores. Por eso, el mes de Febrero debería ser uno de mucha exposición para los tríos en medios de comunicación y actividades públicas o privadas.
Sería de gran valor un segmento semanal durante el mes en algún programa o noticiero, la organización de charlas educativas y clases de guitarra libre de costo para niños y jóvenes, así como otras iniciativas. Puerto Rico cuenta con excelentísimos requintistas y tiene los recursos para organizar un Festival del Requinto a nivel internacional. De hecho, el bolero y los tríos pueden aportar considerablemente al desarrollo de actividad económica como elemento turístico. ¡Se sorprenderían!
Al son de la guitarra me retiro a escuchar al Trío Los Condes, el Vegabajeño, el Súper Trío, Lily y su Gran Trío, Los Cancioneros y por ahí unos cuantos más que tengo presente en la lista musical para la tarde de hoy.

