El sábado, 20 de junio se celebró en la Sala Sinfónica Pablo Casals del Centro de Bellas Artes de Santurce, un extraordinario concierto en homenaje a los padres. PSB Productions presentó: Bolero inmortal, homenaje a papá. Una propuesta musical sinfónica que elevó el amor y la nostalgia de principio a fin. La audiencia cantó, se abrazó y hasta obsequió una ovación de pie a todos los cantantes, la orquesta y la producción en general.

Luego de la apertura musical el productor del evento: Monseñor Wilfredo Peña Moredo, conocido como «Padre Willie», compartió bellas palabras sobre porqué festejar a los padres y cómo (en ocasiones) pasa un tanto desapercibido en comparación con otras celebraciones. En su mensaje el productor señaló que «He querido rendir homenaje a tantos padres que, en silencio y sin hacer ruido, día a día, junto a sus esposas se entregan en alma, vida y corazón para formar hijos que sean hombres y mujeres de bien: comprometidos con el bien común y amantes de Dios Padre».
El género del bolero, sin discusión alguna, ha perdurado por décadas por su exquisitez como expresión artística, musical y cultural. Evidencia de ello es que en el 2013 fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. El bolero ha mantenido la conexión cultural entre los países hispanohablantes. Además de las razones de su desarrollo histórico; por la aportación de grandes compositores, músicos y cantantes.
El concierto sinfónico: Bolero inmortal, contó con una selección magistral de cantantes en la que no podía faltar como artista invitado, José Juan Tañón. La combinación de voces con tesituras distintas mantuvo a la audiencia cautiva y fue como un hilo conductor que jamás rompió la armonía. Especialmente, al momento de cantar a dúo, se podía viajar a través de la letra y sentir una variedad de emociones. Claro está, Padre Willie introdujo certeramente cada melodía con palabras que invitaban a evocar nuestras memorias o recuerdos inolvidables.
Debo resaltar que el bolero clásico o tradicional, es el que disfrutamos mayormente en voces de grandes tríos y boleristas, dúos o cuartetos. Pero el bolero sinfónico por la cantidad y tipo de instrumentos, el volumen alto, los arreglos orquestales y el formato más monumental ofrece otra perspectiva y una experiencia sensorial distinta.
La orquesta, dirigida por el maestro Pablo López Dumas, realizó un trabajo magistral y la producción cuidó todos los elementos que hacen brillar un espectáculo. La vestimenta de los cantantes, el cuerpo de baile, el coro, la iluminación y la dirección artística estuvo a la altura de lo que merece el público y lo que debe ser la norma en una producción de primer orden.
La velada se dividió en dos actos e incluyó un repertorio hermoso de grandes compositores en los que se destacó un popurrí en tributo a Sylvia Rexach; interpretado con especial sentimiento por José Juan Tañón. Algunas de las canciones fueron: «La media vuelta» (de José A. Jiménez), «Cuando me digas sí» (de Rafael Hernández), «El día que me quiera» (de Alfredo Le Pera), «Ausencia» (de Martha Rangel y Alberto Elorza), «Irresistible» (de Pedro Flores), «Por amor» (de Rafael Solano) y «Te quiero, te quiero» (de Nino Bravo).
Hubo otras como «Soñando con Puerto Rico» (de Bobby Capó) y «El triste» (de Roberto Cantoral). Esta última unió a las cinco voces varoniles en las postrimerías del magno concierto. Al final, todos los cantantes se unieron, incluso Padre Willie, con una música de cierre y despedida que invitaba a seguir la bella bohemia sinfónica.
Quiero reconocer y felicitar a PSB Productions, que es una institución sin fines de lucro, por presentar eventos que ofrecen sano entretenimiento a la vez que promueve la cultura y hasta la recaudación de fondos para ayudar a entidades benéficas. Como cuestión de hecho, la empresa está próxima a celebrar su producción número 100: que incluye musicales y obras de teatro.
Aquí los cantantes del concierto sinfónico: Bolero inmortal, homenaje a papá.