El COVID-19, oficialmente declarado por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, ha cambiado por completo el comportamiento social y económico a nivel mundial.  El coronavirus no solo se trata de una crisis relacionada a la salud, sino que a nivel económico ha tenido y tendrá un impacto que, en muchos casos, será irremediable.  Claro está, comenzando por la pérdida de vidas.  Pero más allá de la caída en la bolsa de valores, a nivel individual, las finanzas se ven afectadas de múltiples maneras.

Compras no planificadas, niños en casa por los que hay que pagar cuido o dejar de ir al empleo para cuidarlos, despidos que ya han ocurrido, cierre temporal de centros de trabajo, gastos médicos relacionados al tratamiento de coronavirus (aun cuando en muchos lugares la prueba para diagnosticar COVID-19 es gratis) entre otras cosas, drenan los ahorros de muchas familias.  Esta crisis de salud es para todos algo novel porque en la historia moderna de la humanidad no se había enfrentado algo de esta magnitud.

En el ámbito del entretenimiento, la música, el cine, el campo editorial, el deporte, la cultura y el turismo el impacto negativo del coronavirus ha sido marcado y Puerto Rico no es la excepción.  Hablando específicamente del ambiente triófilo en la isla, se han comenzado a cancelar actividades pautadas para los próximos días.  Esperemos que la curva de propagación del contagio baje considerablemente y podamos regresar a la vida normal.  Pero de no ser así, indudablemente vendrán nuevas cancelaciones de eventos en abril y mayo.

La merma o falta de taller de trabajo se convierte en un problema mayor para aquellos cuya única o principal fuente de ingreso proviene de la música.  De hecho, esto se agrava si no han pagado por su cuenta el seguro social o no cuentan con un plan de retiro individual.  Por fortuna, hay artistas y músicos que cuentan con un empleo regular o algún otro ingreso recurrente.  A penas estamos en el comienzo de la implementación de medidas drásticas y ya muchos artistas y músicos han expresado una gran preocupación a través de sus redes sociales.

La salud es prioridad y no podemos juzgar a la ligera las decisiones de los gobiernos o productores de espectáculos.  Lo que sí podemos es reflexionar sobre qué cosas podemos hacer para enfrentar la actual situación y las futuras.  Por supuesto, esperemos que muchos de los conciertos y actividades que se han cancelado, anuncien nuevas fechas y que todo sea una pausa temporera.

Recordemos que miles de artistas (de todas las ramas de las bellas artes) se han visto afectados con cancelaciones de conciertos, exposiciones de arte, ferias artesanales, conciertos, producciones de cine entre otras.  Así que lo primero es no tomar el asunto como algo que solo nos está afectando a nosotros.  Para reinventarse dentro del mismo ambiente hay que analizar los retos climáticos, económicos, sociales, pandemias y otros que enfrenta la humanidad.  De este modo, los artistas y músicos (especialmente los emergentes) tendrán un plan de acción porque habrán contemplado estas variables en el desarrollo de sus carreras profesionales o la continuación de las mismas.

Debemos buscar la forma de identificar qué podemos hacer, cuando todo se normalice, para allegar el ingreso perdido o parte del mismo.  Hay que ayudarnos unos a otros para volver a levantarnos, pero esto conlleva solidaridad, empatía y hasta trabajo en equipo. Por supuesto, también dependerá del respaldo de la audiencia y la motivación de productores o dueños de negocios para regresar a la normalidad lo antes posible.

Al final del día, las pérdidas en la industria musical -a nivel global- serán millonarias pero debemos enfocar todos los esfuerzos en cómo minimizar el impacto adverso colaborando con lo necesario para evitar que se siga propagando el coronavirus.  Por lo pronto, sigamos tomando las medidas de precaución y evitemos caer en la histeria que no conduce a nada.  Escuchemos las recomendaciones de las fuentes oficiales y no creamos todo lo que se publica en las redes sociales que tanta ansiedad generan.  Como cristianos pidamos a Dios que nos ayude a sobrellevar la pandemia y que bendiga mucho las personas que día a día trabajan directamente con los pacientes infectados.

De mi Carpeta al Corazón estará, como siempre, disponible para dar a conocer cualquier información y ayudar en el proceso de recuperación.