Guillermo Aguirre y Fierro, el autor mexicano del “Brindis del Bohemio”, nació en 1887 y posee innumerables poemas que son joyas literarias.  No obstante, se reconoce que su obra más famosa fue el “Brindis del Bohemio”.  En este escrito se resaltan sentimientos característicos del ambiente bohemio como el amor y la amargura.  En Puerto Rico, la declamación de este poema es muy recordada en la voz de Juan Llibre. 

Cuando era niña y jovencita, recuerdo que las emisoras lo pautaban cuando daban las doce de la media noche y otras que cerraban operaciones más temprano, no se despedían del aire sin compartirlo.  Era algo esperado y simbólico en ese día especial, que sabía cómo hacerle honor a la nostalgia.  De la misma manera, los canales de televisión lo presentaban y hasta viene a mi mente la versión interpretada por el primerísimo actor puertorriqueño Braulio Castillo, hijo.  Pero al igual que las parrandas, escucharlo al filo de las 12, ha dejado de ser una tradición. 

Cuando se está a punto de despedir un año y recibir otro, pasamos por un proceso normal de sentimientos encontrados.  Algunos van a brindar por los éxitos alcanzados en el año que se va y otros brindarán de alegría porque esperan que el que llega, les trate mejor.  En un año pasan tantas cosas, que es normal dejarnos llevar por la nostalgia y reflexionar.   Lo que sí es inevitable, es recordar a los seres queridos que ya se adelantaron en su partida terrenal.  Especialmente la de nuestros viejos, porque uno sueña con la oportunidad de darles un beso y un abrazo llenos de felicidad y agradecimiento.  Pero duele cuando miramos alrededor nuestro y, aunque veamos decenas de familiares y amigos, no podamos ver a nuestra madre o padre.  

El “Brindis del Bohemio” gira en torno a seis amigos que hablan de sus buenas y malas experiencias en amores.  Pero es el último bohemio quien sorprende, al realizar el más sincero y sublime brindis de amor por la mujer más importante de su vida, su madre.  Y es que nos podrá ir mal durante el año, pero siempre sabremos que al día siguiente tendremos otra oportunidad para volver a intentarlo.  En cambio, cuando ya no tenemos a nuestros padres vivos para celebrar con nosotros, el asunto cambia porque no hay remedio para una partida.  Para mí, es ahí donde se eleva el verdadero significado del Brindis del Bohemio.  

Y como siempre me ha gustado este poema, he tenido el humilde atrevimiento de declamarlo y compartirlo con mis fieles seguidores en el último compendio musical del año.  Sin embargo, aquí les adelanto mi versión junto a este escrito.  Agradezco a mi sobrino Yamil Raúl Vila la ayuda que me brindó en este trabajo.  Espero que les guste mi interpretación y que pasen la mejor despedida de año rodeados de familiares y amigos. 

Que Dios los bendiga siempre y que el nuevo año 2019, que ya está cerca, les colme de salud, amor y prosperidad.  Jamás dejen de luchar para alcanzar todas sus metas.