Cuando se habla de reactivar la economía, sabemos que ello implica la ejecución de estrategias y esfuerzos que impacten positivamente a los diversos sectores y sus actividades. Asimismo, que debe ser paulatina, en orden, en el tiempo correcto y teniendo como prioridad la salud y seguridad de la población. Ahora bien, en el contexto histórico que vivimos, hablar de reapertura del país no es sinónimo de normalidad en el país. Por un buen tiempo, lejos quedarán aquellos días en donde salíamos a realizar gestiones, divertirnos, comprar, ejercitarnos, estudiar, visitar o trabajar sin ninguna preocupación.

El Gobierno de cada país deberá velar por su salud financiera, cierto es.  Pero la gente que compone ese país juega un rol demasiado importante en ese proceso de recuperación. Primero, siguiendo las normas o recomendaciones para evitar la propagación del contagio y segundo patrocinando lo de su respectivo país. Recordemos que si la apertura causa un efecto contrario al esperado, la situación pasará de ser crítica a una insostenible.

Pero quiero detenerme un poco a analizar la situación de la industria musical cuyas pérdidas se estiman en millones y ni hablar de los miles que han perdido su empleo. No perdamos de perspectiva que detrás de un espectáculo no solo está el artista sino productores, luminotécnicos, maquillistas, técnicos de sonido, promotores, publicidad, boletería, escenografía, músicos, bailarines, montaje y un sinfín de profesionales inherentes a la producción que incluye hasta contables y abogados. Claro, todo va a depender del tipo de espectáculo, del artista y el concepto, como por ejemplo, si se trata de una gira musical.

Por fortuna en el ambiente triófilo local, los festivales, eventos o presentaciones tienden a requerir un poco menos de andamiaje en comparación con lo antes expresado. Sin embargo, hay una pre producción que implica personal, esfuerzo e inversión. Muchos de nuestros tríos se presentan en restaurantes, hoteles, plazas públicas, actividades privadas y varios eventos de mayor envergadura como los organizados por Producciones SOL de PR y Mellado PRO. Por ejemplo, para que el propietario del restaurante vuelva a contratar al artista debe primero recuperarse económicamente y es ahí donde el patrocinio de los clientes es clave. Yo lo veo como una cadena en donde cada eslabón debe estar fuerte antes de unirse al otro para formar una cadena inquebrantable.

El reto mayor es que mientras no baje la curva de contagio, no se autorizará ninguna presentación artística, mucho menos de índole masiva.  De modo, que por la naturaleza de la industria musical (sin duda) será una de las que tardará más en volver a la «normalidad» y, por ende, de las más afectadas.  Es crucial, que este tiempo de resguardo o baja actividad pensemos en cuáles medidas, iniciativas o esfuerzos pudieran ayudar a sobrellevar la situación en lo que se reinicia nuevamente.

Llegó el momento de atemperarse a la nueva realidad, ponernos creativos y reinventarnos.  Como dice el refrán: «en lo que el hacha va y viene» Tal vez se pueda producir eventos que se transmitan on-line y requieran de acceso pagado para disfrutarlos, vender discos, fotos autografiadas, aprovechar para crear y grabar nuevas composiciones que pueden venderse a través de las distintas plataformas, realizar juntes estratégicos de músicos y artistas que añadan valor en el proceso de mercadeo digital y ventas. Estas son solo algunas ideas pero de seguro hay muchas más, es cuestión de dedicarle tiempo al tema. De hecho, las serenatas (al poderse controlar la cantidad y distancia entre los músicos) son una excelente opción para deleitar a la gente desde la acera o frente al balcón.

Cuando hayamos alcanzado el 100% de normalidad es fundamental que las personas apoyen a los artistas y producciones locales para que se pueda ir levantando la industria. Asimismo, pienso que los productores deben tener en cuenta la contratación de nuestros músicos y artistas, ahora, más que nunca. De igual manera, todo evento sufragado con fondos públicos debería garantizar que se contraten a los artistas locales como medida de apoyo.

Este sector económico ya venía enfrentando retos difíciles así que es imperativo que trabajemos en equipo para hacer de nuestra industria musical, una robusta. También considero que dentro del análisis habrá que crear legislación relacionada a la recuperación del sector musical, pero eso será tema para otro día. Por el momento, un paso a la vez.