No quiero que finalice este mes sin reconocer a todos los compositores puertorriqueños, que son muchos y buenos, aunque una gran mayoría ya no nos acompañe en el plano terrenal. Sin embargo, siguen vivos a través de sus bellas melodías que cuentan con excelentes arreglos y son interpretadas por grandes artistas. Les cuento que en mayo se conmemoraba el Mes del Compositor conforme a la Ley Núm. 298 de 23 de diciembre de 1998.  Sin embargo, dicha ley fue enmendada en febrero de 2011 a los fines de que se incluyera a los músicos e intérpretes puertorriqueños en esta celebración. De modo que en en realidad es mayo el Mes del Compositor, Músico e Intérprete en Puerto Rico.

En otros países de habla hispana también se reconoce a los compositores en una fecha del año.  Por ejemplo, en Colombia se celebra cada 22 de octubre el Día Nacional del Compositor Colombiano. En México se conmemora desde 1965 pero no fue hasta 1983, que se hizo de forma oficial gracias a la Sociedad de Autores y Compositores de Música (SACM), para conmemorar la creación del Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música (SMACEM).

Puerto Rico ha dado grandísimos compositores cuyas melodías han recorrido el mundo dándonos posicionamiento privilegiado en la esfera de la composición a nivel mundial. En el género de la salsa temenos al más prolífero autor con sobre 2,000 canciones, Catalino «Tite» Curet Alonso.  Este guayamés también nos dejó hermosos boleros como «Mi triste problema», «Brujería», «Tiemblas», «La Tirana», «Detuve el Reloj»; entre muchos otros. Estos y otros temas musicales fueron populares en voces como: La Lupe, el Trío Los Condes, Los Andinos, Tito Rodríguez, Cheo Feliciano.

Tite Curet Alonso
Catalino «Tite» Curet Alonso

Los mismo sucede con Rafael Hernández y Pedro Flores cuya aportación al género del bolero es respetada y reconocida a nivel mundial. Quien diría que los dos más prominentes autores del género se conocerían desde jóvenes. De hecho, en 1926 Flores se integró al Trío Los Borincanos creado por Hernández desde principios de los años 20. «Obsesión», «Perdón», «Bajo un palmar», «Despedida» y «Querube» son solo algunas de las más bellas creaciones de Flores. Especialmente, recordadas en voces el Trío Los Panchos, Daniel Santos y Los Condes. Asimismo, Hernández compuso «Preciosa», «Lamento Borincano», «Amor no me quieras tanto», «Desvelo de amor», «Ahora seremos felices» entre cientos de otras canciones.

Otro de nuestros grandes autores fue Benito de Jesús quien además fue parte de nuestro trío nacional, el Trío Vegabajeño. En mi opinión «Nuestro juramento», es una de sus canciones más reconocidas. Incluso se ha reseñado que es la canción más famosa de Ecuador. Bueno, quién no ha escuchado esta joya musical en la voz de Julio Jaramillo que supo hacerla inmortal. De don Beno a mí también me fascina «La copa rota» en voz del Trío Vegabajeño y de José Feliciano.

La lista sería inmensa si los fuera a mencionar a todos, pero puedo nombrar a otros autores como Bobby Capó, Héctor Flores, Edmundo Disdier, Johnny Rodríguez, Rafael Escudero, Esteban Taronjí, Felipe Rosario Goyco, Julito Rodríguez, José «Pepito» Lacomba, Alexis Brau, Tatín Vale, Héctor Urdaneta, Noel Estrada, Plácido Acevedo, Guillermo Venegas, Santiago «Chago» Alvarado y cientos más igual de importantes en nuestro pentagrama musical puertorriqueño.

De igual manera y con gran éxito, tenemos excelentes figuras femeninas (muchas de ellas cantautoras) que compusieron inolvidables canciones. Entre ellas Myrta Silva, Sylvia Rexach, Luz Celenia Tirado, Ketty Cabán, Puchi Balseiro e Ivette Marchand. Aquí me gustaría destacar que hay muchas otras compositoras pero que no se resaltan como las antes mencionadas. Por eso, el libro: Venus en la Canción, presencia de la mujer en la música de Puerto Rico, aún no publicado; será una pieza literaria invaluable para documentar en la historia a otras autoras. Este libro es de la autoría del amigo periodista y musicólogo Mickey López Ortiz y en el mismo se presentarán sobre 300 biografías.

Debo señalar que también el Salón de la Fama de la Música (SFM) ha hecho lo propio para reconocer a la mujer compositora puertorriqueña con una producción discográfica. Esta producción musical no se conceptualizó para la venta pero se realizó como un tributo a varias de ellas.

Salon de la Fama de la Música
Carátula CD Tributo a nuestras compositoras puertorriqueñas

En otras publicaciones he destacado la importancia de mencionar y reconocer al compositor cuando se presente una canción. A veces se quedan en el anonimato e inclusive hay quienes llegan a pensar que la canción es de quien la canta. Ejemplo de esto «Preciosa» (de don Rafael Hernández) para muchos es de Marc Anthony, «Nuestro Juramento», (de don Benito de Jesús) que han pensado que es de Julio Jaramillo y como esos muchos otros casos. Es típico decir (por lo famoso que hizo el tema): «La última copa» de Felipe Rodríguez en vez de: «La última copa» que canta Felipe Rodríguez. Es tan normal en este y otros ejemplos que, de ahí, comienza la confusión. Esto me lleva a la enmienda que sufrió esta Ley 298 para que se añadiera al músico y al intérprete.

Todo compositor plasma un sentimiento contado a través de unas letras que luego serán canción. A veces se escribe al amor, al desamor, la patria, los niños, a Dios y hasta las tragedias de la vida como podemos escuchar en la canción «Tragedia del Viernes Santo» de Rafael Hernández en voz del Trío Vegabajeño. Es más, hasta en la política han dejado huellas nuestros autores como lo hizo esa inconfundible primera voz de trío, Johnny Rodríguez, al escribir en 1942 la canción «Jalda Arriba» que sabemos es un himno en el Partido Popular Democrático.

Ahora bien, debemos reconocer que la otra parte que complementa el éxito de una composición es sin duda un buen arreglo musical y una interpretación a la altura de la letra. Por eso hay compositores que escriben pensando hasta en un artista en específico y artistas que gustan de cantar las canciones de ciertos compositores en particular. Tenemos un buen ejemplo de esta dinámica en el «Jibarito de Lares», Odilio González, cuya compositora preferida es Luz Celenia Tirado y por eso es a quien más le ha grabado canciones. Hay cierta química que se va desarrollando, principalmente cuando el compositor conoce el estilo y gusto del cantante a quien le está componiendo. Aprovecho para también felicitar a todos los músicos e intérpretes puertorriqueños porque sin ellos le faltaría color, alegría y nostalgia a esta aventura llamada vida.

Para mí, una composición sin música y voz para darle vida es solo poesía.  Yo misma, que gusto de escribir, tengo muchas que todavía son solo eso, poesías. Aunque debo mencionar que el maestro Rafael Avilés y Ricardo Escajadillo me han honrado haciendo arreglos musicales a varios de mis poemas para crear lo que se conoce como una maqueta musical. Hay autores que también conocen de música y hasta son cantantes lo cual es una ventaja; pero tristemente no es mi situación. No saben cuánto me hubiese gustado saber algo de música, tocar guitarra o piano.

Es una pena que no se hable, promocione o eduque más sobre los autores, músicos e intérpretes (del pasado y presente) que dignifican nuestra cultura. Por eso yo valoro el haber tenido una maestra en la escuela elemental que nos hizo conocer muchas canciones y sus autores boricuas.  «Misis» Guzmán (como le decíamos), era una maestra de español en la Escuela Elemental del Barrio Los Pollos en Patillas, que nunca comenzaba su clase sin enseñarnos una melodía. En su salón siempre se entonaba una canción y no solo eso, se nos enseñaba a sentirnos orgullosos de poder cantarlas. Les juro que hasta me parece estar viéndola cerca a la puerta moviendo sus manos y cantando «Romance al Campesino» de Robert Cole. A ella siempre agradeceré el haberme hablado de nuestra música y sus compositores porque aprendí a respetarles y valorarlos. Abajo verán una foto de mi querida e inolvidable maestra Guzmán y agradezco a su hija María T. Ortiz Guzmán por enviármela.

Maestra Misi Guzmán Trios y Boleros
Mrs. Guzmán (QEPD)

Es lamentable que nuestros niños y jóvenes no tengan en igualdad de condición la oportunidad de estar más en contacto con la música, conocer a los compositores y aprender a tocar instrumentos. La música es parte del currículo en muy pocas escuelas públicas y privadas del país y pagar clases individuales o en academias de música no está al alcance de todos.

Abajo les comparto una maqueta musical de una de mis poesías  y un video del trovador Jovino González cantando unas décimas que escribí.