Cuando se habla del género del bolero y la música de trío, hay una marcada tendencia a resaltar que es «música del ayer». Y, aunque en otras ocasiones (casi acto seguido) añaden «música de hoy y siempre»; la realidad es que se le atribuye más al pasado que al presente.
¿A dónde voy con esta observación? Además del bolero hay infinidad de géneros y estilos musicales que surgieron hace décadas y, no escuchamos decir que son «del ayer». Recuerdo que cuando era locutora siempre resaltaba que la música de trío «no era música de viejos», porque quien envejece es uno y ella queda igualita. Por ello, prefiero decir que el bolero y la música de trío a voces y guitarras son el género y concepto musical que va a perdurar para siempre porque ha trascendido generación tras generación.
Ahora bien, los cambios y tendencias sociales han llevado a este género y otros ritmos a enfrentar importantes retos para darse a conocer, exponerse y atraer a la juventud. Razón suficiente para admirar cuando cantantes juveniles muestran interés en interpretar música romántica. Es ahí, donde Manny Manuel, Luis Miguel, Charlie Zaa y Los Tri-O hicieron una gran aportación al género al atraer y lograr que miles de jóvenes alrededor del mundo siguieran y valoraran el género. Incluso, ayudaron a que esta población conociera de los tríos a voces y guitarras.
Dicho esto, me quiero concentrar en el primer artista que mencioné, Manny Manuel, nuestro eterno «Rey de corazones». El pasado 26 de mayo estuve en la presentación de Manuel junto al Trío Los Condes que se llevó a cabo en el Club Tropicoro del Hotel San Juan. Con los primeros acordes me remonté al 1996 (yo tenía algunos 17 años) cuando aquel jovencito orocoveño que, junto a Los Condes (en ese momento integrado por su fundador Fernando Ramos, Rafita Maldonado y Héctor González) se robó el espectáculo en el especial del Banco Popular «Al compás de un sentimiento».
De hecho, su versión de Querube (de Pedro Flores) fue todo un “hit” en la radio. Para mí, desde esa aparición, se abrieron nuevas puertas al artista dentro de un género muy diferente al que estábamos acostumbrados a escucharle.
Por supuesto, nada ocurre por casualidad o golpe de suerte. Manny Manuel es un cantante con talento y uno polifacético. Razón por la que no le resultó difícil demostrar su calidad interpretativa y alcanzar un excelente posicionamiento en este ambiente. Tan es así, que grabó varias producciones discográficas, logró grandes éxitos de venta y participó de otros especiales como «Guitarra mía: tributo a José Feliciano». Cruz Manuel Hernández Santiago (su nombre de nacimiento) durante esta época cantó con otros tríos como lo fue el Trío Borinquen de Papo Valle.



De regreso al Tropicoro
Primeramente, quiero destacar que la nueva generación del Trío Los Condes está compuesta por los siguientes músicos y cantantes:
1ra voz, Ismael Febles de Ponce.
2da voz y requinto, Gabriel «Gaby» Torres de Mayagüez.
3ra voz, acompañamiento, José Dávila de Vega Baja.
En el bajo y como manejador del trío, Ángel «Pucho» Colón, quien es de Barranquitas y lleva 25 años con el trío.
En la percusión, están Edwin Avilés quien lleva 20 años con el trío y es de Levittown así como Javier «Javy Güira» Colón, hijo de Pucho y también de Barranquitas.
El Trío Los Condes cantó un extenso grupo de canciones, todas ellas íconos en la trayectoria musical que tanto éxito y distinción le ha dado al trío a nivel local e internacional. Les aseguro que cada interpretación superaba a la anterior y así, en una inquebrantable conexión fue transportando al público a evocar romances del pasado y a valorar los amores presentes.

Los seguidores de esta legendaria agrupación ya se imaginarán cuáles canciones de su repertorio disfrutamos ese día. Pero por mencionar solo algunas: «Brujería» (de Tite Curet Alondso), «En tu boda» (de Guilermo Midaguilar), «Boda negra» (de Julio Flores), «En el último escalón» (de Willie Chevalier), «En cuerpo y alma» (de Miguel A. Amadeo) y como todavía era mayo, hasta dedicaron la canción «Eres distinta» (de Héctor Hernández) a las madres de la audiencia. Todos los presentes cantamos y aplaudimos de principio a fin.
La actuación de Trío Los Condes estuvo impecable en todos los sentidos: armonía de voces, los solos de requinto (especialmente para la canción Ódiame), la percusión, el sonido grave del bajo en armonía con los demás instrumentos, las guitarras y el audio estuvo excelente. La segunda voz y requinto, Gaby Torres, fue quien interactuó con el público para compartir algún dato de las canciones, resaltar aspectos del trío, los años de trayectoria y cómo esta nueva generación ha mantenido el legado de su fundador Fernando Ramos con el apoyo de su hija, Desiree Ramos.
En cuanto Manny Manuel salió al escenario, ¡qué les puedo decir! Era como volver a ver a aquel mismo veinteañero cantar con igual sencillez, pero esta vez se podía sentir cómo la experiencia de vida (bendición de los años) le permitía acentuar con más sentimiento las canciones. Fue una noche llena de romance y ternura. El propio artista rememoró -con notable nostalgia y agradecimiento- sus inicios cantando junto al Trío Los Condes y todas las alegrías, logros y satisfacciones que le ha dejado la interpretación del género del bolero en su carrera artística. Su interacción con la audiencia fue genuina e hizo sentir su respeto y el valor que da a todas las demostraciones de cariño.

Manny cantó (entre muchas otras) «Sombras nada más» (de Francisco Lomuto), «Querube» (de Pedro Flores), «Juguete Viejo» (de Héctor Hernández), «El prendedor» (de Luis Kalaff), «El mar y el cielo» (de Julito Rodríguez), «Desvelo de amor» (Rafael Hernández), «Historia de un amor» (de Carlos Eleta Albarán), «Alma adentro» (de Sylvia Rexach), «Ódiame» (de Rafael Otero) y hasta «El Zorzal». Además, como ñapita interpretó uno de sus merengues más conocidos: «Dicen que los hombres no deben llorar» (de Erasmo Catarino) lo que provocó que el público se pusiera de pie y comenzara a bailar.
Amé cuando Manuel expresó que aunque hay jóvenes que les gusta esta música, ojalá muchos más pudieran conocerla y saber lo que es un buen bolero. En su camerino, tuve la oportunidad de compartir unas palabras con el cantante desde lo más sincero y profundo de mi corazón y me escuchó con la humildad que le caracteriza.

Uno de los momentos más divertidos, surgió de forma improvisada. Un caballero que estaba sentado frente a la tarima, le decía a Manny Manuel que «no se podía ir». En alusión a esta petición, con simpatía, carisma y jocosidad, el artista le dedicó la famosa canción navideña: «Vámonos que la parranda se acabó» y todos los presentes le hicimos el coro.
Manny Manuel, aprovechó para anunciar que en octubre de este año va a celebrar sus 30 años de carrera en el Coca Cola Music Hall. Abajo comparto algunos videos del canal de YouTube de Gaby Torres, para que puedan disfrutar algunas canciones de esta jornada musical.
