Los que me conocen saben que este amor por la música de tríos no nació de la nada, sino de la unión tan grande que tuve con mi papá Ferdinand Cintrón Rivera (1941-2014).  Aún hoy, lo sueño constantemente y recuerdo cada una de las experiencias que viví junto a él, allá en el Barrio Los Pollos del hermoso pueblo de Patillas, Puerto Rico.

Sí, por siaca, yo soy una jíbara patillense que gustaba de estar con su papá y así aprendí a conocer esta música.  Es más, aún recuerdo que el primer trío que escuché (en cassette) fue Los Tres González y, dicho sea de paso, por más que he intentado no he podido conseguir esa producción.  Solamente una que otra canción en un CD de Luis González.  Cómo olvidar aquellas canciones, El Huerfanito, De un Pecado me Acusan, La Yegüita entre otras.

Si supieran que él también cantaba y su sueño era haberlo podido hacer profesionalmente. Esta música para él era como una terapia.  De hecho, un día observándolo tras la ventana de la cocina, vi su embeleso mientras escuchaba, precisamente, a Los Tres González acostado en una hamaca.  Cantaba con tanta inspiración y viviendo lo que estaba cantando que tuve que salir y sentarme en una silla a su lado y cerré mis ojos para ver si podía sentir ese mismo embeleso.  De verdad, ese fue el principio de un amor eterno por la música de tríos y los boleros que son capaces de transmitir una energía para el que abre su corazón y un desahogo para quien necesita sacar su dolor.

Mi papá disfrutaba mucho de mi faceta de locutora, animadora de festivales de tríos y, más aún, mi programa radial “Domingo de Recuerdos” porque eran seis horas escuchando su música favorita.  El día que me casé, caminé al altar con dos grandes amores.  Tomada del brazo de mi padre y al acorde musical de la canción “Mi niña Bonita” en la voz del Trío Los Andinos.  Aún hoy, pienso que ese momento y el nacimiento de mi hija, han sido los más sublimes de mi vida.  

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Este BLOG se llama “De mi Carpeta al Corazón”, porque desde mis años de locutora siempre he cargado con varias carpetas de música y cuando estoy en esos días de bohemia y comienzo a sacar  y escuchar discos, de verdad es ahí a donde me llegan, al corazón.  Sin duda, le dedico a mi padre este proyecto personal, que le permite a una boricua radicada en Estados Unidos; ser un valor añadido al género musical en Puerto Rico, hacer lo que le gusta y honrar la memoria de su padre.