Recientemente vemos en las redes sociales diversas actividades o iniciativas que involucran a nuestros tríos y exponentes del género del bolero, ayudando a causas benéficas.  Asimismo, convocatorias para bohemias que reúnen a los artistas y amantes de esta música en un ambiente más informal y en donde la interacción es más directa entre las partes.  Esta tendencia debería ser analizada desde una perspectiva amplia ya que estos artistas están haciendo algo más, que ayudar para una buena causa o disfrutar de un rato bohemio.

Una sociedad se desarrolla, en el origen, por la necesidad de relacionarnos entre sí y, entre otros aspectos, porque quienes la componen comparten elementos comunes. Mucho se habla de la cantidad de los males sociales que nos aquejan, pero poco se discute como resolverlos desde la raíz.  Jum, ese asunto es harina de otro costal, pero quiero enfocar mi escrito en cómo los exponentes del bolero y los tríos son aspectos positivos en nuestra sociedad.  Claro, sin duda aportan de mil maneras, pero me limitaré al tema de las causas benéficas y el concepto de bohemias.

Durante el año, hay un sin número de actividades en las que estos artistas ofrecen su talento de forma gratuita para respaldar el levante de fondos para diversas causas como: sufragar tratamientos médicos, hacer sueños realidad, pagar gastos fúnebres, proveer alimentos o equipos de primera necesidad a personas de escasos recursos, entre muchas otras.  Cuando hay un llamado siempre dicen presente y, a su vez, se convierte esta actividad en una oportunidad de encuentro para muchos colegas que no siempre coinciden por su agenda artística.

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Esta música está tan accesible y cercana al pueblo que, me atrevo a decir, es la primera opción que viene a la mente del que desea organizar un evento de recaudación de fondos y, es ahí, donde radica la importancia de ellos en nuestra sociedad.  Artistas famosos y de otros géneros musicales también hacen su valiosa aportación para eventos trascendentales, pero normalmente se da en situaciones o momentos específicos.  La diferencia estriba en que los tríos están aquí en la isla realizando esta labor social durante todo el año.

Causa Benéfica

Ayudarnos entre todos, teniendo empatía y solidaridad con lo justo,  es lo que nos hace humanos más allá de los temas que nos puedan separar.  Por eso me siento orgullosa de estos artistas que cooperan ofreciendo su talento porque así se hace la patria.  La sociedad somos TODOS y debemos (más en estos tiempos) ver la manera de ayudarnos de forma mutua y cómo podemos trabajar por el bien común a través del intercambio del conocimiento, preparación y talento.

Pero pasando al segundo punto que mencioné al inicio, las bohemias, les diré que son igual de importantes que el apoyar las causas benéficas.  Ambas tienen denominadores en común, por ejemplo, el artista expone de forma gratuita para disfrute de ciudadanos que tanto necesitan alejarse de las presiones diarias internas y externas.  Debo aclarar que hay eventos con venta de taquillas, que se titulan Bohemia, pero no es a ese tipo de bohemia al que me refiero.

Me refiero a las bohemias que se forman luego de un evento, en la sala de una casa y hasta frente del colmado del barrio.   En ellas, no solo se reúnen artistas y compueblanos porque les gusta, esto (en mi opinión) va más allá de una reunión entre artistas y amigos para disfrutar la música.  Porque en estos encuentros (aunque no lo crean) hay una cierta libertad de expresión manifiesta.  En el caso de los artistas, no está la presión o los nervios del escenario, la rigidez del tiempo conforme al tipo de espectáculo, la distancia física entre la tarima y el fanático, la restricción de un repertorio previamente seleccionado y así sucesivamente.

En el año 2003, al finalizar uno de los varios aniversarios que celebramos del programa de radio “Domingo de Recuerdos” que yo moderaba de 12:00 a 6:00 p.m. en WIBS 1540 AM; pude comprobar lo maravilloso e importante de las bohemias.  Varios de los artistas que estuvieron en tarima esa tarde, no se fueron al terminar su actuación y cuando el evento acabó, nos quedamos reunidos en un comercio aledaño.  Jamás podré olvidar como, de la nada, con guitarra y requinto en mano y la unión de aquellas voces magistrales, se formó una bohemia que llenó hasta tarde aquel establecimiento.

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Raúl Marrero, Fernando Ramos y Tommy Figueroa Aniversario “Domingo de Recuerdos”

La cantidad de gente que llegó y cantó con ellos fue increíble y esa camaradería entre artistas y público era de admirar.  Los presentes no podían creer que sus canciones preferidas estaban siendo interpretadas tan cerca a ellos y se desbordaron en atenciones y cariño.  Pero cómo no se iban a sorprender si entre ellos se encontraba un inolvidable requintista de Puerto Rico y fundador del legendario Trío Los Condes, Fernando Ramos, y el “Mimado de la Novias” Tommy Figueroa.  Esa bohemia aún hoy, la recuerdan en mi bello pueblo de Patillas.

Debo resaltar, que la bohemia es bohemia no importa si en ella hay músicos y artistas reconocidos.  Es el concepto bohemia, en sí mismo, el que permite que un grupo de personas que gustan de una misma expresión musical, se reúnan sin pretensiones para dar rienda suelta a lo que les apasiona y pasar un rato agradable.  Hace unos días, Eric Manuel Rodríguez, un amante del bolero y el romanticismo, invitó a una tarde de bohemia en su casa a artistas y amigos.  Allí estuvieron presentes Jorge Cancel padre e Hijo, Manolo Ruiz, primera voz de los Andinos, Ida Claudio, Yilo Quiñones, Ricky Santana, Nino Laboy entre otros.

Me comuniqué con él para que me contará lo que esa bohemia significó para él y los presentes y dijo que, “Fue un gran privilegio tener en mi hogar tanto talento y artistas que se dieron cita y aceptaron la invitación para ese evento.  Fue una confraternización y donde cada uno pudo expresar sus talentos.  Grandes guitarristas, cantantes, requintistas que llenaron mi hogar de alegría y romanticismo”, expresó Eric al tiempo que resaltó que la audiencia estaba llena de “emoción y alegría, todos sumamente satisfecho”.

Y es que la comunidad artística de este ambiente, no escatima en responder, conforme lo permitan sus agendas, positivamente al llamado de una tarde de bohemia.  En una bohemia se dan momentos especiales y que muy difícil se repiten.  Cada bohemia tiene su propia magia por lo que será siempre única en el recuerdo de los presentes.  Los artistas se entregan con la libertad de que todos son amigos más que colegas.  En una bohemia todos pueden sentirse cantantes acompañando a los artistas, sin pensar en nada y dejar salir sus emociones.

Felicito a todo el que organiza bohemias como a los que las montan de la nada, sin planificación previa.  Deberíamos los amantes del género y los tríos poder disfrutarlas más a menudo.  La gente está necesitada de distracción, de unión ciudadana y de un momento o lugar en que pueda sentirse parte de algo bonito.